Colección Encastes, líneas y ramas del toro bravo · Encastes y líneas de Vistahermosa
El encaste Murube ocupa un lugar propio en la historia del toro bravo. Su nombre evoca una manera de galopar, una presencia reconocible y una larga relación con el toreo a caballo. Para comprenderlo hay que regresar a Vistahermosa y seguir el trabajo de selección de varias generaciones de ganaderos.
Murube no es una casta fundacional independiente. Es un encaste del tronco Vistahermosa, identificado oficialmente como Murube-Urquijo. Ese segundo apellido ayuda a entender la continuidad de una sangre cuya historia va más allá de la ganadería que le dio nombre.
Vídeo del encaste Murube
Un recorrido audiovisual por esta procedencia histórica y su lugar en la colección de Morantier’s.
El origen de Murube en la casta Vistahermosa
La historia documentada sitúa a Dolores Monge, viuda de Murube, en el centro de la formación de esta vacada. En 1863 reunió ganado de Manuel Suárez y de José Arias Saavedra. Esas adquisiciones enlazaban con dos vías de Vistahermosa: la lesaqueña y la saavedreña, con predominio de esta última.
A partir de aquella base, la familia Murube desarrolló una selección propia. Conviene distinguir los antecedentes de una ganadería, las compras que transforman su ganado y el momento en que una procedencia adquiere identidad: no siempre corresponden a una misma fecha.
Tras Dolores, Joaquín Murube continuó una parte de la vacada. En 1917, su viuda, Tomasa Escribano, la vendió a Juan Manuel de Urquijo, que la anunció a nombre de su esposa, Carmen de Federico.
Para situar estas relaciones, puedes leer nuestra Casta Vistahermosa y su legado.
La continuidad de la familia Urquijo
Antonio Urquijo heredó la ganadería en 1946; posteriormente se anunció junto a su hermano Carlos. En 1980 pasó a Antonio Ordóñez y, en 1984, a José Murube Escobar: el nombre regresaba a la familia que lo había hecho histórico.
La ficha de Murube de la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia recoge estas transmisiones. Esta sucesión permite entender por qué hablamos de Murube-Urquijo: una procedencia heredada se conserva y se matiza mediante decisiones de selección.
Cómo es el toro de encaste Murube
El prototipo oficial describe un animal de gran volumen corporal y estructura ósea importante. Tiene cabeza grande, frente poblada de pelo y hocico ancho y chato; el perfil puede ser recto o subconvexo, con una ligera convexidad que el aficionado asocia a la expresión acarnerada.
Destacan el tórax ancho y profundo, el morrillo marcado y la papada desarrollada. Las encornaduras suelen ser de desarrollo medio, brochas o en corona. Predomina claramente la capa negra; las pintas castañas y tostadas son excepcionales.
Entre sus accidentales aparecen el bragado, el meano, el listón y, en ocasiones, el chorreado. Son rasgos de identificación que deben observarse en conjunto: una capa o una cornamenta aisladas no bastan para determinar la genealogía de un toro.
La referencia morfológica es el Real Decreto 60/2001 sobre el prototipo racial del toro de lidia. Por ello, no corresponde definir al murubeño como un toro de esqueleto ligero ni atribuirle un peso fijo propio del encaste.

Ilustración divulgativa de Morantier’s.
El galope y la relación de Murube con el rejoneo
La reputación del murubeño está muy vinculada a su forma de galopar. Las descripciones de Las Ventas destacan su desplazamiento descolgado y en rectitud, asociado en el lenguaje taurino al buen son y a la calidad. Esa forma de acudir explica su especial relación con el rejoneo.
En el toreo a caballo, el ritmo y la continuidad de la acometida permiten apreciar cómo responde el toro a la colocación y al movimiento de la cabalgadura. El aficionado encuentra aquí otra manera de observar la embestida, con sus tiempos, recorridos y exigencias.
Estas cualidades no son una garantía individual. Pertenecer a un encaste no asegura nobleza, humillación o duración en todos los ejemplares. La valoración de cada toro exige observar su comportamiento durante la lidia.
Fermín Bohórquez y otras ganaderías de esta procedencia
Fermín Bohórquez es una referencia para seguir la difusión de Murube-Urquijo. Según la RUCTL, Luis Vallejo Alba formó la ganadería en 1940 con vacas y dos sementales de Carmen de Federico; Fermín Bohórquez Gómez la adquirió en 1946, conservando su procedencia.
La trayectoria posterior de la casa Bohórquez reforzó su vínculo con el toreo a caballo. Se trata de una ganadería de origen Murube-Urquijo, no de una segunda casta fundacional ni de una clasificación que reduzca toda esta sangre a solo dos líneas.
Pueden consultarse la ficha de Fermín Bohórquez y la información de Los Espartales en Las Ventas, otro ejemplo de continuidad de esta procedencia.
Murube dentro del árbol genealógico del toro bravo
En el mapa de nuestra colección, Murube-Urquijo se sitúa dentro de Vistahermosa. La representación resume relaciones históricas y omite transmisiones intermedias; no sustituye el estudio de las compras, divisiones y cruces de cada ganadería.
La secuencia principal de esta entrega es Vistahermosa, familia Murube y selección de los Urquijo. Conocerla ayuda a leer los apellidos del campo bravo como capítulos de una historia ganadera, y a diferenciar una casta fundacional, un encaste y un hierro.
Continúa el recorrido en la Guía de colección de castas, ramas y líneas del toro bravo y en Encastes y líneas de Vistahermosa.
Mirar un murubeño es reconocer una herencia en sus hechuras y esperar a que el ruedo revele su condición. La genealogía aporta contexto; cada toro escribe después su propia lidia.
Mapa genealógico del toro bravo

Consulta la guía de seguimiento de la colección para continuar el recorrido por las castas, encastes y líneas del toro bravo.
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