Morante en Valladolid: calidad ante un lote sin fondo

Morante de la Puebla dejó momentos de su personalidad en Valladolid, pero la escasa respuesta de sus toros impidió que las faenas alcanzaran continuidad. Su balance fue de silencio y ovación en una tarde en la que Emilio de Justo salió a hombros y David de Miranda cortó una oreja.

La cita tuvo lugar el 11 de septiembre de 2026 en la plaza del Paseo de Zorrilla, dentro de la Feria de la Virgen de San Lorenzo. El cartel reunía a Morante, Emilio de Justo y David de Miranda, que sustituía a Mario Navas. También cambió el ganado anunciado: en lugar de Garcigrande se lidiaron cinco toros de El Vellosino y uno de La Purísima, que salió en segundo lugar.

Vídeo de Morante en Valladolid

Un fragmento de la faena de muleta acompaña esta crónica y permite detenerse en los detalles de la actuación.

El primero: voluntad frente a la falta de fuerzas

El toro que abrió plaza mostró pronto su debilidad. Dobló las manos en el encuentro con el caballo y llegó a la muleta sin el fondo necesario para sostener una faena de mayor vuelo. Esa condición marcó el trabajo de Morante desde el inicio.

El sevillano lo intentó por ambos pitones, buscando la distancia y el ritmo que permitieran ordenar la embestida. Hubo series limpias, aunque faltó la transmisión que nace cuando el toro mantiene el recorrido y responde a los toques. La corrección de los muletazos no pudo compensar la limitada entrega del animal.

El desenlace con la espada tampoco ayudó: Morante necesitó tres pinchazos antes de dejar la estocada. Escuchó silencio al término de una labor condicionada por la falta de fuerzas de su oponente.

El cuarto: detalles sin continuidad

Su segundo turno tampoco ofreció el cambio de panorama que esperaba la tarde. El cuarto dejó escasas posibilidades para construir una faena con desarrollo, y Morante buscó acomodarse a sus condiciones para extraer los momentos que el toro permitía.

Aparecieron apuntes de su concepto del toreo, pero sin la continuidad necesaria para dar unidad al conjunto. Una faena necesita algo más que pasajes aislados: requiere que la embestida acompañe, que las tandas puedan enlazarse y que lo realizado encuentre una progresión. En este caso, esa posibilidad quedó limitada por el comportamiento del animal.

La ovación que saludó al finalizar reconoció esos detalles y su disposición. Fue el cierre de una actuación sin trofeos, aunque con instantes en los que se hizo visible la personalidad del torero de La Puebla.

Morante de la Puebla conduce la embestida del toro con el capote en Valladolid.

La expresión de Morante con el capote

El capote también dejó momentos de interés. En las verónicas asomó esa manera de recibir la embestida que distingue a Morante: el sentido del tiempo, la colocación del cuerpo y la naturalidad del movimiento. Son elementos que dan carácter a un lance, incluso cuando después el toro no permite prolongar esa impresión en la muleta.

Ahí reside parte del interés de su actuación en Valladolid. El resultado explica lo sucedido con los trofeos, pero conviene atender también a la calidad de los pasajes y a las condiciones en las que pudieron realizarse. Sin exagerar su alcance, esos momentos merecen quedar recogidos.

Emilio de Justo y David de Miranda, los trofeos de la tarde

Emilio de Justo obtuvo una oreja de su primero y dos del quinto, el toro que ofreció las mejores posibilidades del festejo. Con tres orejas en el balance, cruzó la Puerta Grande y prolongó su buena relación con la afición vallisoletana.

David de Miranda dejó una impresión firme en su presentación en esta plaza. Cortó una oreja del tercero, con fuerte petición de la segunda, y recibió una ovación tras aviso en el sexto. Su actuación dio peso a la sustitución de Mario Navas y completó el interés de la corrida.

Una tarde que se mide también en los detalles

Morante de la Puebla en Valladolid se quedó sin un lote capaz de sostener sus aspiraciones. Hubo búsqueda, momentos de calidad y una respuesta desigual del público, del silencio inicial a la ovación de su segundo turno. El vídeo invita a volver sobre esos pasajes y a valorar lo que pudo hacer ante las condiciones que encontró.


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