Morante de la Puebla abrió la Puerta Grande de Aranjuez tras cortar tres orejas en la Goyesca del Motín. «Violeto» y «Campano», de Núñez del Cuvillo, encontraron enfrente un toreo de medida, temple y personalidad.

Aranjuez celebraba algo más que una corrida.
El 6 de septiembre de 2026, su plaza de toros conmemoraba dos siglos de historia recuperando la estética de la Goyesca del Motín. En el cartel, tres toreros sevillanos: Morante de la Puebla, Juan Ortega y Pablo Aguado, ante toros de Núñez del Cuvillo.
La tarde terminó teniendo un nombre propio.
Morante.
Tres orejas y una Puerta Grande fueron el resultado. Pero antes de los trofeos estuvo el toreo.
«Violeto»: Morante encuentra la medida
El primero de Morante fue «Violeto», número 70, de 517 kilos. Noble y con calidad, aunque muy justo de fuerzas.
Morante entendió pronto que había que medirlo.
Sin exigir más de lo que el toro podía entregar, construyó la faena a media altura, con suavidad, dejando respirar cada embestida y concediendo a cada muletazo su tiempo.
Especialmente bello resultó el toreo al natural.
Sin violencia. Sin prisas.
La espada funcionó y llegó la primera oreja.
«Campano»: el camino hacia la Puerta Grande
El cuarto, «Campano», número 24 y 507 kilos, permitió a Morante ir más lejos.
Los primeros detalles aparecieron con el capote.
Vídeo Morante Capote Aranjuez 2026
Después, con la muleta, fue llevando al toro hacia su terreno. Cerca, con suavidad y ese toque preciso que provoca la embestida sin quebrarla.
Y llegaron los naturales.
Ahí adquirió la faena profundidad. Morante toreó reunido, metido en terrenos de cercanía y dejando algunos de los momentos de mayor expresión de la tarde.
Hubo también variedad: el afarolado, el molinete y la regiomontana fueron dando personalidad a una faena que encontró su final en una estocada.
Dos orejas.
Tres en el esportón.
Y la Puerta Grande de Aranjuez abierta para Morante de la Puebla.
Vídeo Morante Muleta 1 Aranjuez 2026
Morante y el tiempo
Quizá Aranjuez se explique mejor por cómo llegaron las orejas que por su número.
Morante volvió a hacer del tiempo una herramienta.
Tiempo para observar.
Para medir.
Para encontrar la distancia.
Y para permitir que el muletazo empezara y terminara sin precipitación.
En una tauromaquia que muchas veces parece acelerarse, Morante continúa buscando justamente lo contrario: que durante unos segundos el reloj deje de importar.
En Aranjuez ocurrió.
Vídeo Morante Muleta 2 Aranjuez 2026
En Aranjuez ocurrió
Tres orejas y algo más
La estadística conservará el resultado: una oreja a «Violeto», dos a «Campano» y salida a hombros.
Pero aquella Goyesca dejó algo más.
Una plaza bicentenaria. Dos toros distintos. Naturales, capote, temple y una manera de entender la embestida desde la pausa.
Aranjuez celebraba dos siglos de historia.
Morante añadió una tarde más a su memoria.
MORANTIER’S
El Arte Se Reconoce.

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