Colección Encastes, líneas y ramas del toro bravo · Otros encastes y líneas históricas

Hay ganaderías cuya importancia histórica no puede medirse únicamente por el número de toros lidiados ni por su presencia en los carteles. Su verdadero legado reside en haber contribuido a transformar la manera de entender la bravura y las posibilidades artísticas del toreo.

Atanasio Fernández ocupa un lugar destacado entre ellas.

Su nombre permanece unido a una de las grandes líneas históricas de la casta Vistahermosa, reconocida por la nobleza, la capacidad de humillar y la profundidad que podían alcanzar sus toros durante la lidia.

A lo largo del siglo XX, esta sangre adquirió una personalidad propia y llegó a convertirse en referencia para ganaderos, toreros y aficionados que valoraban la continuidad de la embestida, la fijeza y las condiciones necesarias para desarrollar un toreo templado y ligado.

Pero reducir el encaste Atanasio Fernández a sus cualidades artísticas sería olvidar una historia ganadera mucho más compleja: la de una selección que partió del Conde de la Corte y que, con el paso de las generaciones, daría lugar a nuevas ramas y ganaderías.

En nuestra colección Encastes, líneas y ramas del toro bravo, continuamos recorriendo las procedencias que permiten comprender el origen y la evolución del toro de lidia contemporáneo.

Hoy nos detenemos en Atanasio Fernández, una sangre que encontró en la nobleza y en la calidad de la embestida algunas de sus señas de identidad.

Vídeo del encaste Atanasio Fernández

Un recorrido audiovisual por los orígenes, la morfología, el comportamiento y la importancia histórica de una de las grandes procedencias del toro bravo español.

Ver la ficha del vídeo: Atanasio Fernández

El origen del encaste Atanasio Fernández: de Vistahermosa al Conde de la Corte

Para comprender el nacimiento de este encaste debemos regresar a la casta Vistahermosa, origen de buena parte de las grandes procedencias del toro bravo actual.

De aquel tronco surgieron diversas ramas que fueron adquiriendo características propias mediante las decisiones de selección realizadas por sucesivas generaciones de ganaderos.

Entre ellas destaca la línea Parladé, de la que proceden las sangres Tamarón y Conde de la Corte, fundamentales para comprender la historia de Atanasio Fernández.

Los antecedentes de la ganadería se encuentran en Bernabé Cobaleda Berrocal, quien en 1908 formó una vacada con reses procedentes de la antigua casta Navarra, vinculadas a Carriquiri.

Sin embargo, durante la década de 1920 comenzó a sustituir aquella procedencia mediante adquisiciones de ganado del Conde de la Corte.

Tras su fallecimiento en 1929, la ganadería fue dividida entre sus herederos.

Uno de los lotes correspondió a su hija Natividad Cobaleda Sánchez, esposa de Atanasio Fernández Iglesias.

Fue entonces cuando comenzó la etapa decisiva.

Entre 1930 y 1932, Atanasio Fernández incorporó nuevas partidas de vacas y sementales procedentes del Conde de la Corte, eliminando la sangre anterior para fijar una nueva línea de selección.

Aquellas adquisiciones constituyeron la base del encaste que terminaría llevando su nombre.

La distinción es importante: aunque la ganadería familiar tuvo antecedentes navarros, el encaste Atanasio Fernández se consolidó sobre sangre Conde de la Corte, derivada de Vistahermosa.

Para comprender esa relación, recomendamos recuperar nuestro artículo sobre la Casta Vistahermosa: origen y legado.

La selección de Atanasio: una búsqueda de nobleza y profundidad

La gran aportación de Atanasio Fernández consistió en desarrollar una personalidad diferenciada a partir de aquella procedencia ganadera.

Su selección fue orientándose hacia un toro capaz de mantener condiciones de nobleza, fijeza y recorrido, cualidades especialmente valoradas para desarrollar una lidia de mayor profundidad artística.

En comparación con determinadas características históricas del Conde de la Corte, los toros de Atanasio fueron adquiriendo particularidades propias, tanto en su conformación como en su comportamiento.

Entre los rasgos tradicionalmente asociados a esta selección destaca una mayor disposición a humillar durante la embestida.

La humillación, entendida como la acción de llevar la cabeza baja al embestir, puede favorecer el temple y permitir que el torero conduzca la acometida con mayor profundidad.

Cuando esta condición se combina con fijeza, movilidad y duración, el toro ofrece posibilidades para construir faenas de gran continuidad.

Sin embargo, conviene recordar que la nobleza no equivale necesariamente a ausencia de bravura, del mismo modo que la dificultad no constituye por sí sola una garantía de casta.

Cada ganadero establece criterios de selección y cada animal expresa unas condiciones particulares.

En ese contexto, la historia de Atanasio Fernández representa una determinada búsqueda dentro de la diversidad del toro bravo: conservar la emoción de la lidia y favorecer la calidad de la embestida.

Morfología del toro Atanasio Fernández: alzada, desarrollo y personalidad

El encaste Atanasio Fernández posee una morfología especialmente reconocible, resultado de la selección realizada sobre el ganado de origen Conde de la Corte.

Según el prototipo racial oficial, se trata de animales generalmente altos de agujas, con un notable desarrollo del tercio anterior.

Presentan frecuentemente una conformación aleonada, es decir, mayor desarrollo corporal en la parte delantera.

Entre sus características destacan también las extremidades relativamente largas, el tronco que puede aparecer ensillado y los perfiles cefálicos subcóncavos o rectos, aunque excepcionalmente pueden encontrarse perfiles subconvexos.

El cuello y la cabeza presentan particularidades igualmente significativas.

Son animales habitualmente badanudos, con papada desarrollada y un morrillo que, pese al volumen del tercio anterior, no suele alcanzar un desarrollo especialmente acusado.

La cornamenta presenta una buena conformación, con presencia característica de ejemplares veletos, cuyas defensas se dirigen hacia arriba, y astiblancos, en los que predomina la tonalidad clara de los cuernos.

La cola suele ser larga, gruesa y con abundante borlón.

En cuanto a las capas, predominan las negras, con particularidades muy características como el burraco y el carbonero. En menor proporción pueden aparecer ejemplares castaños, colorados y cárdenos.

Otros accidentales presentes son el salpicado, gargantillo, jirón y coliblanco.

Estos rasgos aparecen recogidos en el Real Decreto 60/2001 sobre el prototipo racial de la raza bovina de lidia, publicado en el BOE.

La descripción oficial permite comprender la singularidad del tipo Atanasio, aunque, como sucede con todos los encastes, existen diferencias entre ejemplares y entre las distintas ramas de selección.

Nobleza, humillación y duración: el toro de Atanasio en la plaza

La personalidad histórica del encaste Atanasio Fernández está estrechamente relacionada con la calidad de su comportamiento durante la lidia.

Sus toros han sido tradicionalmente valorados por la capacidad de embestir con nobleza, mantener la atención en los engaños y repetir con una movilidad que, en los ejemplares de mejores condiciones, permite desarrollar faenas ligadas.

La humillación constituye otro de los elementos especialmente apreciados.

Cuando el animal descuelga la cabeza y acompaña la embestida con recorrido, el torero puede desarrollar un toreo más templado, conduciendo la acometida con mayor profundidad.

La duración también adquiere un papel relevante.

Un toro capaz de mantener sus condiciones durante la faena permite que la lidia evolucione y que el torero encuentre oportunidades para construir una obra de mayor continuidad.

Sin embargo, no todos los ejemplares de Atanasio Fernández responden al mismo comportamiento.

Dentro de una misma procedencia pueden aparecer animales con diferente temperamento, bravura, movilidad, fijeza o duración.

Por eso, la historia de este encaste debe comprenderse como la búsqueda continuada de determinadas cualidades, no como una garantía de comportamiento idéntico en todos sus toros.

La esencia de Atanasio reside en haber hecho de la nobleza y la profundidad de la embestida elementos centrales de su identidad ganadera.

Atanasio Fernández y la evolución del toreo clásico

Durante buena parte del siglo XX, la tauromaquia experimentó una profunda transformación en su dimensión artística.

El temple, la ligazón, el recorrido y la continuidad de la embestida adquirieron una importancia cada vez mayor.

Aquella evolución también influyó en la selección del ganado bravo.

Los ganaderos comenzaron a valorar especialmente determinadas condiciones que permitían desarrollar faenas de mayor expresión y continuidad, sin renunciar a la necesidad de conservar bravura y transmisión.

En ese contexto, la línea Atanasio Fernández adquirió una relevancia singular.

La nobleza y la disposición a humillar que se asociaban a sus toros podían favorecer la interpretación de un toreo clásico, en el que la colocación, los tiempos y el dominio de las distancias adquirían especial protagonismo.

La relación entre ganadería y expresión artística constituye uno de los grandes capítulos de la historia del toreo.

Cada transformación en la manera de seleccionar al animal termina influyendo en las posibilidades de la lidia.

Y cada evolución del concepto artístico plantea nuevas exigencias a las ganaderías.

Atanasio Fernández forma parte de esa historia compartida.

Lisardo Sánchez: una rama con identidad propia

La importancia genética del encaste Atanasio Fernández fue mucho más allá de la ganadería que le dio nombre.

Uno de los episodios más significativos de su evolución se produjo en 1948, cuando Lisardo Sánchez adquirió un importante lote de animales procedentes de Atanasio Fernández.

Aquella adquisición constituyó el origen de una línea que, con el paso del tiempo, desarrollaría particularidades propias.

Los toros de Lisardo Sánchez conservaron características relacionadas con la procedencia original, aunque adquirieron diferencias morfológicas como una alzada generalmente menor, mayor desarrollo de determinadas cornamentas y una conformación específica.

Durante los años posteriores, Lisardo Sánchez incorporó también reses de procedencia Murube que fueron gestionadas como líneas diferenciadas.

La selección posterior y las sucesivas transmisiones de ganado contribuyeron a extender esta sangre a otras explotaciones.

La línea Lisardo terminó adquiriendo un reconocimiento tan destacado que el prototipo racial oficial la identifica expresamente dentro del encaste Atanasio Fernández.

Este proceso constituye un ejemplo de cómo una misma procedencia puede evolucionar y adquirir nuevas características sin perder necesariamente su vinculación genealógica con el tronco original.

La influencia de Atanasio Fernández en otras ganaderías

El legado de Atanasio Fernández no se limita a su propio hierro ni a la rama de Lisardo Sánchez.

Distintas ganaderías incorporaron animales de esta procedencia durante el siglo XX, buscando mantener o desarrollar determinadas condiciones de comportamiento y conformación.

Entre los ejemplos más relevantes destaca la trayectoria de las ganaderías vinculadas a la familia Fraile, en el campo salmantino.

En particular, la ganadería de Valdefresno conserva una historia relacionada con la incorporación de ganado procedente de Lisardo Sánchez y, posteriormente, con nuevas adquisiciones de animales de Atanasio Fernández.

Según la documentación publicada por la propia ganadería, esta selección permitió mantener la identidad de ambas procedencias dentro de su proyecto ganadero.

Puede consultarse esta evolución en la historia de la ganadería Valdefresno.

Estos ejemplos demuestran la importancia que poseen las transmisiones de ganado en la evolución del toro bravo.

Una misma sangre puede extenderse a distintas ganaderías y evolucionar de manera diferente según los criterios de selección de cada propietario.

Por eso, conocer la genealogía permite comprender no solo el origen de un encaste, sino también las distintas formas en que su influencia continúa presente.

La conservación de una sangre histórica

La evolución de la tauromaquia y los cambios en los criterios de selección han reducido la presencia de determinadas líneas históricas frente a otras procedencias más extendidas.

El encaste Atanasio Fernández ha experimentado también transformaciones y divisiones a lo largo de su historia.

Sin embargo, su conservación sigue teniendo importancia dentro de la diversidad genética de la raza bovina de lidia.

Preservar una procedencia histórica significa mantener animales identificables por su genealogía y continuar un trabajo de selección que permita conservar determinadas características.

No se trata únicamente de recordar nombres o hierros que alcanzaron prestigio en épocas anteriores.

Se trata de comprender que cada encaste representa una parte de la historia ganadera española y una forma particular de interpretar la bravura.

La existencia de diferentes procedencias mantiene una diversidad de hechuras, capas y condiciones de comportamiento que constituye una de las singularidades del toro bravo.

Y esa diversidad es también parte de su patrimonio histórico.

Atanasio Fernández dentro del árbol genealógico del toro bravo

Árbol genealógico de las castas, ramas y líneas del toro bravo

La posición del encaste Atanasio Fernández dentro de nuestra colección responde a una genealogía claramente definida.

Su origen puede resumirse a través de la siguiente secuencia:

Casta Vistahermosa → Parladé → Tamarón / Conde de la Corte → Atanasio Fernández → línea Lisardo Sánchez.

Este recorrido permite comprender por qué Atanasio Fernández constituye un encaste diferenciado dentro de las grandes ramas procedentes de Vistahermosa.

También ayuda a situar su evolución en relación con otras líneas históricas que ya hemos abordado en nuestros reportajes.

A diferencia de Pablo Romero, cuya procedencia se identifica oficialmente con la casta Gallardo, Atanasio Fernández pertenece al gran tronco de Vistahermosa a través de la línea Parladé.

Cada una de estas historias representa un camino distinto en la formación del toro bravo actual.

Para seguir visualmente estas relaciones, recomendamos consultar nuestra Guía de colección: castas, ramas y líneas del toro bravo.

El árbol genealógico que acompaña nuestros artículos permite identificar las castas fundacionales, las principales ramas y las procedencias históricas que han llegado hasta nuestros días.

Atanasio Fernández: el legado de una embestida con clase

La historia de Atanasio Fernández constituye uno de los grandes ejemplos de cómo la selección ganadera ha influido en la evolución artística de la tauromaquia.

Su nombre permanece vinculado a una búsqueda de nobleza, humillación, recorrido y profundidad.

Cualidades que, cuando se encuentran reunidas en un mismo animal, pueden favorecer el desarrollo de un toreo de enorme expresión y belleza.

Pero su legado es también genético e histórico.

Las ramas nacidas de su ganadería y las distintas transmisiones de ganado permiten comprender cómo una selección desarrollada durante el siglo XX ha continuado dejando huella en la cabaña brava.

Conocer Atanasio Fernández es, por tanto, conocer una parte importante de la evolución del toro de lidia contemporáneo.

Porque detrás de cada encaste existe mucho más que un apellido.

Existe una manera de seleccionar, una forma de entender la bravura y una herencia que atraviesa generaciones.

Y en Atanasio Fernández, esa herencia lleva el sello de la nobleza, la clase y la profundidad.

Morantier’s · Colección Encastes, líneas y ramas del toro bravo.

Continúa descubriendo el origen y la genealogía del toro bravo en nuestra colección documental.


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