
Zafra, 4 de octubre de 2026.
Morante de la Puebla fue reconocido por el público de Zafra en sus dos actuaciones ante un lote de Calejo Pires con escasas opciones de lucimiento. La corrida, celebrada con la plaza prácticamente llena, tuvo como grandes triunfadores a David de Miranda y Ginés Marín.
El onubense indultó a Postinero, tercero de la tarde, y cortó una oreja al sexto. Ginés Marín paseó dos orejas del quinto. Morante, sin trofeos, dejó los pasajes más destacados de su tarde ante dos toros que no tuvieron el fondo necesario para que sus faenas alcanzaran mayor dimensión.
Morante de la Puebla en Zafra 2026: temple ante el primero
El primero de Morante, terciado, recibió un castigo excesivo en varas que terminó condicionando su comportamiento en la muleta. El sevillano lo saludó con verónicas de buen compás, ganándole terreno, antes de afrontar una faena medida y de buen criterio.
Consciente de las limitaciones del toro, inició el trasteo con ayudados y trató de sostenerlo sin exigirle de más. Hubo suavidad, temple y algunos muletazos de buena factura, aunque al animal le faltó final y protestaba en las series. Morante mató en segunda instancia y fue ovacionado desde el tercio.
Delantales y muletazos al cuarto de Calejo Pires
El cuarto ofreció una condición distinta, aunque tampoco terminó de permitir una faena completa. Morante dejó de salida unos delantales a pies juntos de gran precisión y, ya con la muleta, toreó despacio, compuesto y muy asentado.
El toro tuvo clase durante algunos compases, pero acabó perdiendo recorrido y diciendo basta. Mientras duró, Morante logró alargar las embestidas y dejó muletazos de trazo limpio, especialmente por el lado derecho, sin que la faena alcanzara la emoción y continuidad necesarias para aspirar a un premio mayor.
La estocada puso fin a su actuación y el público volvió a reconocer su entrega.
Una tarde de detalles, sin premio
Zafra dejó una lectura distinta a la del día anterior en Úbeda. Allí, Morante encontró en el cuarto de Jandilla la materia necesaria para cortar dos orejas. En Zafra, el lote no ofreció las mismas posibilidades.
Aun así, hubo momentos suficientes para ver su forma de entender el toreo: la sutileza con el capote, el pulso para cuidar al primero y la manera de componer la figura ante el cuarto.
No fue una tarde de triunfo numérico para Morante de la Puebla, pero sí una actuación con detalles de calidad ante una corrida de Calejo Pires que no le permitió desarrollar todo su concepto.

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